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Cuidados para gatos discapacitados

27 Feb , 2013  

A través de Facebook uno de nuestros amigos nos hacia una consulta relacionada con los cuidados de su gatito al que habían amputado una pata y que además estaba prácticamente ciego. Desde luego esta es una situación muy particular, y aunque el nombre de nuestra web haga referencia a los perros, eso no quiere decir que dejemos de lado a nuestros amigos felinos, así que vamos a tratar de dar algunas pautas tanto para nuestro amigo como para otras personas que puedan encontrarse en la misma situación.

En primer lugar, siempre hay que tener muy presente que un gato que ha sufrido algún tipo de amputación o minusvalía, ya sea a consecuencia de enfermedades, accidentes o por el paso natural de los años, puede llevar una vida plena y agradable. Los primeros que tenemos que asimilar esta situación y convencernos de ello somos nosotros. Aunque en estos casos es inevitable sentir pena por nuestra mascota no podemos dejar que ese sentimiento nos invada pues de alguna forma estaremos trasladando al animal esa sensación y en lugar de facilitarle las cosas se las dificultaremos. Los animales en general, y los gatos particularmente, son capaces de adaptar sus estilos de vida para hacer frente a sus discapacidades mucho mejor que la mayoría de los seres humanos, y en ocasiones son un autentico ejemplo de superación para nosotros en este sentido.

Un gato puede adaptarse bien a la perdida de una de sus extremidades, y en casi todos los casos suelen ser tan ágiles y activos como los gatos de cuatro patas. Evidentemente no podemos esperar que un gato que ha perdido una de sus patas vuelva a la normalidad de inmediato, pero como ya hemos comentado anteriormente, hay que tratar de evitar el dejarnos llevar por los sentimientos de lastima y pena y no ser demasiado sobreprotectores con el animal en estas circunstancias. El gato poco a poco ira compensando la perdida de su pata, adaptándose y ganando fuerza en sus otras extremidades, obviamente esto no sucederá nunca si nosotros llevamos cargado en brazos al gato a todas partes. Después de un periodo de adaptación inicial por su parte, que a veces es doloroso de ver, el gato podrá volver a moverse y saltar como antes.

En el caso de la perdida de una pata trasera, el gato no podrá saltar tan alto como lo hacía anteriormente, ya que estas son las patas que utilizan para impulsarse en los saltos. Por contra, si ha perdido una de las patas delanteras, el gato tendrá mayor dificultad para aterrizar en sus saltos y por tanto le costará más bajarse de lugares elevados. En un primer momento, el gato cometerá errores al caminar, o saltar, esto es previsible y con un poco de tiempo resolverá sus limitaciones e incluso es posible que encuentre rutas alternativas para llegar a los lugares a los que antes llegaba de un simple salto.

 Cuidados básicos para un gato con tres patas

Inmediatamente después de la cirugía, un gato al que han amputado una pata puede sentirse muy confuso, dado que de repente se encuentra con que no puede hacer las mismas cosas que hacía antes. Este periodo de tiempo inicial puede ser muy angustioso, tanto para el gato como para el propietario, en ocasiones el gato se sentirá frustrado y deprimido, es posible que disminuya su apetito o que deje de acicalarse. Esto es comprensible y la reacción varía de un gato a otro en función de su personalidad. En este periodo es fundamental nuestra ayuda y apoyo, facilitándole en la medida de lo posible el acceso a la comida, el descanso y la higiene. A continuación comentamos algunos puntos básicos que deben tenerse en cuenta durante esta primera etapa de su recuperación:

  • Tendremos que asegurarnos de que su arenero es accesible y no se encuentra demasiado lejos del lugar en el que el gato descansa. En un primer momento llegar al arenero a tiempo puede ser un problema debido a que el gato se moverá más despacio. Del mismo modo, si el arenero está muy alejado y nuestro gato se encuentra deprimido es posible que no se tome la molestia de ir hasta el.
  • La higiene para un gato es muy importante, y en un primer momento es posible que debido al estrés o la depresión que pueda sentir el gato deje su higiene personal de lado. En ese caso deberemos asegurarnos de mantenerlo limpio y cepillarlo con frecuencia. Asimismo, es posible que haya que ayudarle a limpiarse cada vez que haga sus necesidades.
  • Durante un tiempo después de la cirugía el gato tendrá que llevar un collar isabelino que le impida lamerse la herida, estos collares de por si suelen ser incómodos para ellos, sobretodo en el momento de comer. Por eso, podríamos considerar quitarle el collar temporalmente (siempre estando atentos para que no se lama su herida) para facilitarle el acceso a la comida.
  • Es importante que nos aseguremos que el gato tiene un lugar adecuado para descansar, que sea cómodo y confortable, en el que pueda estar tranquilo, recuperarse y poco se vaya adaptando a la nueva situación. Deberíamos de mantenerlo alejado de ruidos fuertes u otros sobresaltos que puedan ponerlo nervioso o estresarlo.

Uso del arenero

Es posible que sea necesaria una re-educación del gato en el uso de arenero en el caso de que deje de utilizarlo. Para ello, se pueden seguir estos consejos básicos:

  • Colocar al gato en el arenero después de las comidas.
  • Asegurarse de que los lados de la bandeja no son demasiado altos y de que el gato puede acceder al arenero por si solo. A algunos areneros se les puede quitar la tapa o borde superior para hacerlos mas accesibles, en último caso habrá que cambiar de arenero.

Necesidades de alimentación

  • Una de las cosas mas importantes en estos casos es no dejar que el gato gane mucho peso, para un gato de tres patas el sobrepeso es un hándicap añadido y debemos controlar este punto desde el momento en el que notemos que el animal comienza a engordar más de la cuenta utilizando comida especial para el control del peso.
  • En el caso de que una vez que el gato haya comido su ración nos pida más comida, debemos de tratar de no ceder a su petición y distraerle jugando con el. Pasado un tiempo este comportamiento se irá corrigiendo y disminuirán sus llantos pidiendo comida.

Entorno accesible

  • Aunque en un primer momento puede ser duro de ver, es importante que el gato intente hacer cosas por si mismo, tropezará, se caerá y muchas veces se frustrará, pero poco a poco se irá adaptando. Este proceso es normal, y nunca se dará si somos demasiado sobre protectores con el. Por nuestra parte, podemos facilitarles las cosas intentando que el entorno en el que se mueven este despejado para evitar golpes o malas caídas que lo puedan lesionar. Asimismo, podemos colocar rampas (las podremos hacer nosotros mismos con una tabla o listón de madera) que les permitan subirse a lugares elevados sin necesidad de saltar para llegar a ellos.

El proceso de recuperación de un gato al que han amputado una pata puede variar dependiendo de muchos factores, como la edad, el peso y su carácter. En algunas circunstancias, puede ser útil el uso de productos como “Feliway” para hacer que tras la operación nuestro gato se sienta lo más relajado posible. Por supuesto, si notamos que el gato deja de comer o beber agua deberemos ponernos en contacto con un profesional veterinario para que evalúe la situación.

Nuestro amigo en Facebook nos comentaba que su gato además estaba prácticamente ciego, desde luego en este caso concreto esto es un factor más a tener en cuenta de cara al proceso de recuperación después de la amputación de la pata. Al igual que ocurre cuando un gato pierde una extremidad, cuando un gato se queda ciego puede desarrollar comportamientos inusuales hasta que aprende a adaptarse. Por ejemplo, durante un tiempo puede no estar dispuesto a abandonar su área de dormir y desarrollar hábitos inadecuados de higiene, en ocasiones porque en esas circunstancias es incapaz de encontrar la caja de arena.

La ceguera en un gato puede presentarse de forma gradual, en cuyo caso el gato poco a poco ira adaptándose a su perdida de visión, o puede ocurrir de forma repentina. En este último caso, y al igual que ocurre cuando el gato pierde una extremidad, será necesario un proceso de adaptación que podrá ser más o menos largo. Como recomendación general y teniendo en cuenta que un gato ciego puede desorientarse fácilmente, es conveniente no dejarle salir fuera de un recinto controlado. Por supuesto, es posible sacarlo al jardín pero siempre bajo supervisión, ya que si el gato se extravía probablemente no será capaz de encontrar su camino a casa una vez que esté fuera de su territorio habitual.

Los gatos ciegos dependen del olor y la memoria para localizar los objetos y hacerse una composición del lugar que les rodea, por eso es importante mantener los muebles que tengamos en casa en el mismo lugar e intentar no dejar obstáculos en lugares frecuentados por el gato. En el caso de que nuestro gato ciego sea propenso a chocar con los muebles podemos considerar acolchar las patas de las mesas o sillas o las esquinas de los muebles con un poco de espuma o tela gruesa para reducir el daño por impacto. La mayoría de gatos ciegos son capaces de memorizar rápidamente las rutas y distancias.

Para un gato ciego sus bigotes se convierten en un gran aliado, ya que gracias a ellos son capaces de medir la proximidad respecto de un objeto. Esto también significa que los bigotes de un gato ciego están sometidos a un mayor desgaste de lo habitual.

Otro factor de ayuda para los gatos ciegos es el sonido, algunos gatos ciegos son capaces de atrapar bolas de papel arrugado gracias a que pueden distinguir el sonido que hacen al rodar.

Hemos de tener en cuenta que no es recomendable llevar a un gato ciego a lugares que no conoce bien, así como cambiar las zonas en la que se sitúa su comedero o su arenero. Asimismo, no es recomendable situarlo en superficies elevadas ya que podrían desorientarse y caer.

Tanto si tenemos un gato que ha perdido una extremidad, como un gato que ha perdido la visión, si nos encargaremos de proporcionarle un ambiente seguro y estimulante, estos gatos pueden tener una vida plena y feliz al igual que cualquier otro gato.